
Los próximos 8 y 9 de septiembre, la Sala Negra de los Teatros del Canal será escenario del estreno absoluto de Estoy enfadada, estoy rabiosa, la nueva creación de la coreógrafa, bailarina y actriz Paloma Díaz junto a su compañía La Permanente. La propuesta se enmarca dentro de Canal Baila, iniciativa promovida por el Centro Coreográfico Canal que tiene como objetivo impulsar la creación contemporánea y acercar al público los proyectos desarrollados durante las residencias artísticas realizadas a lo largo del último año.
La nueva pieza nace de una experiencia personal que marcó profundamente a su autora. Tras vivir durante más de media vida en una misma vivienda, Paloma Díaz se vio obligada a abandonarla cuando un fondo de inversión adquirió el edificio y decidió no renovar su contrato de alquiler. A partir de este episodio, la creadora ha construido una obra que trasciende la anécdota individual para abordar cuestiones de gran relevancia social y humana, como el desarraigo, la pérdida de referencias vitales, la construcción de la identidad y el vínculo emocional que las personas establecen con los espacios que consideran hogar.
Lejos de limitarse a una denuncia sobre la problemática de la vivienda, Estoy enfadada, estoy rabiosa utiliza el lenguaje del cuerpo para explorar las emociones que surgen cuando desaparece un lugar cargado de recuerdos. La danza se convierte así en una herramienta de narración y reflexión capaz de expresar aquello que a menudo resulta difícil de verbalizar: la sensación de ruptura, la incertidumbre ante el futuro y el dolor de abandonar un espacio que ha sido refugio y testigo de una parte esencial de la vida.
En escena, la casa aparece como mucho más que una estructura física. Es un territorio emocional donde se acumulan experiencias, afectos y recuerdos. A través del movimiento y de una cuidada integración de recursos audiovisuales, la obra indaga en cómo los lugares habitados terminan formando parte de quienes los ocupan, convirtiéndose en una extensión de su propia identidad. La creadora define este proceso como una respuesta corporal a un “exilio forzado”, una despedida atravesada por sentimientos contradictorios donde conviven la rabia, la tristeza, la nostalgia, el agradecimiento y el afecto hacia un espacio que ha dejado una huella imborrable.
Fiel al lenguaje multidisciplinar que caracteriza a La Permanente, la producción combina danza y vídeo para construir una experiencia escénica de gran carga visual y emocional. La escenografía, así como la grabación y edición audiovisual, han sido desarrolladas por Antonio Estrada, colaborador habitual de la compañía. El acompañamiento artístico ha contado además con la participación de Estrada, Pilar Gómez y Maite Sandoval. Por su parte, el diseño de iluminación lleva la firma de Raúl Baena y Eduardo Vizuete, integrantes de The Patanes, quienes contribuyen a crear una atmósfera que acompaña el viaje emocional planteado por la coreografía.
Con una duración aproximada de 50 minutos, el espectáculo invita al espectador a reflexionar sobre una realidad cada vez más presente en las grandes ciudades: las dificultades de acceso a la vivienda, la especulación inmobiliaria y los procesos de desplazamiento residencial que obligan a muchas personas a abandonar los barrios y hogares donde han desarrollado buena parte de sus vidas. Sin embargo, la obra evita quedarse en la coyuntura social para adentrarse en cuestiones universales relacionadas con la pertenencia, la memoria y el impacto emocional que los lugares ejercen sobre quienes los habitan.
La trayectoria de Paloma Díaz aporta una sólida base a esta nueva creación. La artista ha desarrollado una extensa carrera tanto en España como en diversos países europeos, colaborando con compañías y creadores de referencia en Austria, Alemania y España. A lo largo de su recorrido profesional ha trabajado con instituciones de prestigio como el Teatro Real, el Teatro de la Zarzuela y destacadas compañías de danza contemporánea. Desde la fundación de La Permanente en 1998, ha impulsado una línea de trabajo caracterizada por la fusión de disciplinas escénicas y audiovisuales.
Con Estoy enfadada, estoy rabiosa, Paloma Díaz presenta una de sus obras más íntimas y personales. El espectáculo transforma una experiencia privada en una reflexión colectiva sobre el derecho a habitar, la fragilidad de los vínculos que construimos con nuestro entorno y la capacidad del arte para convertir la pérdida en un acto de creación. Una propuesta que invita al público a preguntarse qué significa realmente tener un hogar y qué permanece de nosotros cuando nos vemos obligados a abandonarlo.
NP
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