
La Sala Roja de Teatros del Canal de Madrid será escenario, del 5 al 18 de septiembre de 2026, de ELECTRA jonda, una ambiciosa producción que revisita el mito griego de Electra desde una perspectiva profundamente arraigada en la cultura andaluza. La obra llega a la capital tras su paso por la 72.ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, consolidándose como una de las apuestas más destacadas de la temporada teatral.
Escrita por el desaparecido Juan Guerrero Zamora, dirigida por Manuel Canseco y con coreografía de Manuel Segovia, la propuesta traslada la acción desde la antigua Grecia a un cortijo andaluz, donde la tragedia clásica adquiere nuevos matices sin perder la esencia de su conflicto principal: la inextinguible sed de venganza que define a su protagonista.
El reparto reúne a Carolina Lapausa, Alejandra Torray, Juan Gea, María Garralón, Natalia Jara, Paula Colorado, Teresa Hernández, Gabriela Jiménez, Daniel Miguelañez, César Lucendo, Jaime Puente y Ainhoa Molina. Junto a ellos participan el coro de la compañía Ibérica de Danza y el guitarrista José Luis Montón, cuya presencia musical refuerza la dimensión emocional y simbólica del espectáculo.
Un mito universal trasladado al corazón de Andalucía
A lo largo de los siglos, numerosos autores han abordado la figura de Electra, convertida en uno de los grandes símbolos universales de la venganza. Sin embargo, ELECTRA jonda propone una mirada renovada que acerca el mito al espectador contemporáneo mediante un entorno reconocible y profundamente ligado a la tradición cultural española.
La historia se desarrolla en un cortijo andaluz donde los personajes aparecen como seres cercanos, de carne y hueso, sin renunciar a la intensidad dramática propia de la tragedia clásica. La adaptación conserva los elementos esenciales del relato original, pero los fusiona con el lenguaje del flamenco, la música y la danza, creando una experiencia escénica de gran fuerza visual y emocional.
Según explica Manuel Canseco, el rasgo que define a Electra es precisamente su obsesiva búsqueda de justicia y venganza. Para construir esta versión, el director ha integrado elementos procedentes de las tres grandes aproximaciones clásicas al personaje: la de Esquilo en La Orestíada, la de Sófocles y la de Eurípides.
Canseco destaca especialmente el papel del coro, interpretado por bailaoras y bailaores, así como la presencia de Casandra, cuyos cantes aparecen en momentos decisivos de la acción. También subraya la relevancia dramática del personaje del ciego que la acompaña y la función del pueblo, representado por la figura del Aya, que aporta una dimensión popular y a la vez irónica a la tragedia.
Para el director, todos estos elementos permiten construir un espectáculo integral en el que texto, música, danza, iluminación, movimiento y color se entrelazan para conformar una propuesta de profundas raíces culturales y gran riqueza escénica.
Electra, símbolo eterno de la venganza
La figura de Electra ocupa un lugar central en la mitología griega y en la historia del teatro occidental. Su origen se encuentra en las consecuencias de la legendaria Guerra de Troya, uno de los acontecimientos más influyentes en la literatura clásica.
Princesa de Micenas, Electra era hija del rey Agamenón y de la reina Clitemnestra, además de hermana mayor de Orestes. Tras la guerra, Agamenón regresa a su reino, donde es asesinado por Clitemnestra y por Egisto, amante de la reina.
La versión más antigua conservada del mito, recogida por Esquilo en La Orestíada, presenta a Electra como una figura marcada por la impotencia y el deseo de revancha. Desde la tumba de su padre alimenta el anhelo de castigar a los culpables, aunque finalmente será su hermano Orestes quien ejecute la venganza.
Posteriormente, Sófocles y Eurípides profundizaron en el personaje, otorgándole un papel mucho más activo. En sus versiones, Electra deja de ser una simple observadora para convertirse en la principal impulsora de la represalia, llegando incluso a influir decisivamente en Orestes para que lleve a cabo el asesinato de los responsables de la muerte de Agamenón.
El legado de Juan Guerrero Zamora
La obra constituye también un homenaje a la figura de Juan Guerrero Zamora, uno de los nombres fundamentales de la escena española del siglo XX. Escritor, director teatral, realizador de televisión, investigador y crítico, desarrolló una trayectoria extraordinariamente prolífica tanto en el ámbito teatral como en los medios audiovisuales.
Su vinculación con Televisión Española fue especialmente relevante durante los primeros años de la cadena, donde dirigió y promovió programas dedicados a la difusión del teatro, entre ellos el emblemático Estudio 1. A lo largo de su carrera llegó a superar el millar de obras programadas entre radio y televisión, contribuyendo decisivamente a acercar los clásicos al gran público.
Además de su actividad escénica, fue autor de la primera biografía de Miguel Hernández. Durante las décadas de los sesenta y setenta se centró intensamente en la dirección teatral, obteniendo numerosos premios y reconocimientos, mientras que en los años ochenta regresó a TVE. En la década de los noventa escribió sus últimas obras y firmó sus últimos montajes.
Por motivos de salud no llegó a contemplar el estreno de ELECTRA jonda. En esta producción, su legado adquiere además una dimensión especialmente emotiva gracias a la participación de su hija, la actriz Alejandra Torray, quien interpreta a Clitemnestra.
Manuel Canseco, una referencia del teatro clásico
La dirección corre a cargo de Manuel Canseco, una de las figuras más destacadas de la escena española. Autor y director teatral, ha firmado más de un centenar de montajes a lo largo de su carrera.
Entre sus producciones más relevantes figuran La Paz, de Aristófanes en versión de Francisco Nieva; La Orestíada; Medea; el Ciclo Tebano dedicado a la historia de Edipo; El mágico prodigioso y No hay burlas con el amor, de Calderón de la Barca; El cerco de Numancia, de Cervantes; El tragaluz, de Buero Vallejo; o La pechuga de la sardina, de Lauro Olmo, para el Centro Dramático Nacional.
También dirigió la ópera Salambó en el histórico Teatro Kirov de Leningrado. Como dramaturgo ha realizado numerosas adaptaciones de los grandes clásicos españoles y ha recibido homenajes y reconocimientos en instituciones y festivales tan relevantes como Segóbriga, las Jornadas del Siglo de Oro de Almería, el Patio de Comedias de Torralba de Calatrava y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
Manuel Segovia y la aportación de Ibérica de Danza
La dimensión coreográfica de ELECTRA jonda lleva la firma de Manuel Segovia, una de las personalidades más influyentes de la danza española contemporánea. Galardonado con el Premio Nacional de Danza en 2001, fundó en 1993 la compañía Ibérica de Danza junto a Violeta Ruiz.
Nacido en Segovia en 1959, inició su formación musical en el Real Conservatorio de Madrid y completó sus estudios en la escuela del Ballet Nacional de España. Desde entonces ha desarrollado una trayectoria marcada por la investigación y la renovación de la danza tradicional española.
Bajo su dirección, Ibérica de Danza ha estrenado más de 35 espectáculos y ha obtenido cinco nominaciones a los Premios Max. Su trabajo se caracteriza por reinterpretar el patrimonio coreográfico español desde una óptica contemporánea, alejándose de una visión exclusivamente folclórica para explorar nuevos lenguajes escénicos sin perder el vínculo con las raíces culturales.
Con todos estos ingredientes, ELECTRA jonda se presenta como una propuesta que combina la fuerza del mito clásico con la intensidad expresiva del flamenco y la danza española, ofreciendo una experiencia escénica que conecta tradición y modernidad en un mismo lenguaje teatral.
ELECTRA jonda podrá verse en la Sala Roja de Teatros del Canal de Madrid del 5 al 18 de septiembre de 2026.
Emilio Tenorio Foto: Jero Morales
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