
Desde Emprendo Danza, asociación que trabaja por la profesionalización, visibilidad y sostenibilidad del sector de la danza en España, queremos manifestar públicamente nuestra profunda preocupación y desacuerdo con la programación de danza presentada para la 42ª edición de Veranos de la Villa.
En la presentación oficial del festival se afirmó que Veranos de la Villa es un reflejo del carácter de Madrid y una muestra de la diversidad cultural de la ciudad. El propio Ayuntamiento ha destacado que esta edición contará con más de setenta propuestas culturales distribuidas por distintos distritos de la capital.
Sin embargo, al analizar la programación de danza anunciada, observamos con sorpresa y preocupación la práctica ausencia de danza contemporánea creada desde los lenguajes actuales, precisamente en un momento especialmente delicado para el sector.
Madrid es una de las ciudades con mayor concentración de creadores, compañías, intérpretes, centros de formación y espacios de exhibición vinculados a la danza contemporánea de todo el país. Sin embargo, esta realidad no encuentra una representación proporcional en uno de los festivales culturales más importantes impulsados por el Ayuntamiento.
Nos preocupa especialmente que una programación pública financiada con recursos públicos no refleje la diversidad real del ecosistema coreográfico madrileño ni el extraordinario trabajo que desarrollan durante todo el año decenas de compañías independientes, creadores emergentes y artistas consolidados que sitúan a Madrid como una referencia nacional e internacional en el ámbito de la creación contemporánea.
No cuestionamos en absoluto la presencia del flamenco, del ballet clásico, de las danzas tradicionales o de cualquier otra manifestación artística. Todas ellas forman parte de nuestro patrimonio cultural y merecen espacios de exhibición. Lo que denunciamos es el desequilibrio que supone la desaparición práctica de la danza contemporánea de una programación que pretende representar la pluralidad cultural de la ciudad.
Resulta especialmente llamativo que esta situación se produzca cuando la danza contemporánea atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La precariedad estructural, la disminución de espacios de exhibición, la dificultad para acceder a circuitos estables y la insuficiencia de recursos públicos son problemas ampliamente conocidos por las instituciones culturales. Precisamente por ello, los grandes festivales públicos deberían asumir una responsabilidad activa en el apoyo y la visibilización del sector, y no contribuir a su invisibilización.
Asimismo, creemos necesario señalar la preocupación que genera entre numerosos profesionales la presencia destacada dentro de la programación de propuestas vinculadas directamente a la trayectoria artística de quien ejerce actualmente la dirección del festival. Aunque entendemos que cualquier director artístico posee una línea curatorial propia, consideramos que la programación de un festival público debe extremar los criterios de transparencia, pluralidad y representatividad, evitando cualquier percepción de conflicto de intereses o de concentración de oportunidades en torno a una única visión artística.
La cultura pública no puede construirse desde la exclusión de sectores enteros de la creación contemporánea. Mucho menos cuando hablamos de una disciplina históricamente infrarrepresentada en los presupuestos, en los medios de comunicación y en las políticas culturales.
Por ello, solicitamos al Ayuntamiento de Madrid:
--Una explicación pública de los criterios utilizados para la selección de las propuestas de danza incluidas en Veranos de la Villa 2026.
--La apertura de espacios de diálogo con el sector profesional de la danza contemporánea madrileña.
--La incorporación de mecanismos que garanticen una representación equilibrada de los distintos lenguajes coreográficos en futuras ediciones.
--El desarrollo de políticas culturales que reconozcan el papel estratégico de la danza contemporánea dentro del tejido cultural de la ciudad.
Madrid cuenta con creadoras y creadores de reconocido prestigio internacional, compañías que giran por los principales festivales europeos y una nueva generación de artistas que necesitan oportunidades reales para desarrollar su trabajo. Ignorar esta realidad supone empobrecer la imagen cultural de la ciudad y privar a la ciudadanía de una parte esencial de la creación contemporánea.
La danza contemporánea no es una disciplina marginal ni minoritaria. Es una de las expresiones artísticas más innovadoras, transversales y representativas de nuestro tiempo. Su ausencia en una programación pública de esta relevancia no puede considerarse anecdótica.
Por todo ello, desde Emprendo Danza expresamos nuestro más firme desacuerdo con la orientación de esta edición de Veranos de la Villa y reclamamos un compromiso real con la diversidad, la pluralidad y la representación justa de la creación coreográfica contemporánea en Madrid.
Atentamente,
Junta Directiva Emprendo Danza
NP
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