La belleza de los cuerpos no normativos toma el escenario en “SACRESIZE”


29.05.26



Hay espectáculos que trascienden el escenario para convertirse en una experiencia emocional y política. Eso es exactamente lo que siento con SACRESIZE, la nueva propuesta de Alberto Velasco en Teatros del Canal, una obra que me ha permitido acercarme a la danza desde un lugar diferente, mucho más humano, honesto y necesario. Velasco consigue situar en el centro de la escena a los cuerpos gordos, cuestionando con valentía los estándares tradicionales de belleza que históricamente han dominado el mundo de la danza.

Debo decir que el resultado es extraordinario. No solo por la calidad coreográfica de la pieza, sino también por la enorme fuerza interpretativa de Velasco y de todo el elenco que le acompaña. SACRESIZE logra convertir el movimiento en un acto de celebración, resistencia y reivindicación.

La obra puede verse del 28 de mayo al 7 de junio en la Sala Negra de Teatros del Canal, en un estreno absoluto que contará únicamente con diez funciones. Y todo apunta a que será una de las propuestas más relevantes y comentadas de la temporada escénica.

Inspirada en La consagración de la primavera de Igor Stravinsky, la pieza tiene una duración de 55 minutos y se divide en dos actos: SIZE y SACRE. Ambos funcionan como dos universos complementarios que mezclan danza, cine y música para construir un lenguaje escénico profundamente contemporáneo.

El primer acto incorpora la videocreación de Afioco Gnecco, nominado al Premio Goya, junto a la música original de Fernando Nequecaur. En el segundo acto, la poderosa partitura de Stravinsky se convierte en el motor de una auténtica ceremonia colectiva del cuerpo diverso. Lo que aparece sobre el escenario es una celebración de los cuerpos grandes, robustos, blandos y expansivos desde la belleza y la dignidad.

Uno de los aspectos que más me interesa de SACRESIZE es precisamente cómo Alberto Velasco mezcla estilos aparentemente alejados entre sí. La pieza atraviesa el dancehall, el twerking, el butoh japonés y el folklore tradicional, creando un diálogo constante entre lo contemporáneo y lo ancestral. Esa combinación amplía los límites del lenguaje coreográfico y rompe con las convenciones habituales de la danza académica.

La creación original es de Alberto Velasco, quien además interpreta la pieza junto a Esperanza Guardado, Juanki Fernández, Carlota Ferrer, Jack Gómez, Fiona Orioli, Lucía Palacios y Vicki Schmidt. El equipo artístico se completa con Anna Climent como repetidora, David Picazo en el diseño de iluminación, Elena Martínez-ArtesEscénicas en el diseño de producción y Sara Sánchez de la Morena en el vestuario.

Más allá de lo escénico, SACRESIZE me parece un proyecto profundamente comprometido. La obra nace de la necesidad de visibilizar la violencia estética y social que atraviesan los cuerpos no normativos en nuestra sociedad. Velasco aborda la gordofobia no como un problema aislado, sino como una forma de opresión conectada también con cuestiones de género, clase y raza.

La pieza invita constantemente a replantearnos la manera en la que miramos nuestro propio cuerpo y el de los demás. Cuestiona ideas profundamente arraigadas como la vergüenza corporal, el éxito asociado a determinados físicos o los modelos de belleza impuestos culturalmente.

El propio Alberto Velasco resume el origen de la obra con una frase que me parece especialmente poderosa:

“Una vez tuve un sueño: un ballet de personas gordas. Un ballet para bailarines y bailarinas como yo”.

Ese sueño terminó encontrándose con otro: coreografiar La consagración de la primavera de Stravinsky. De esa unión nace SACRESIZE, un ballet de personas gordas concebido como una gran verbena colectiva donde celebrar la sensibilidad, la fuerza y la belleza de cuerpos tradicionalmente excluidos de los espacios de representación.

El cuerpo ocupa un lugar central en toda la trayectoria artística de Velasco porque, como él mismo explica, también ocupa el centro de su propia vida. Su danza, su poética y su manera de mirar el mundo están atravesadas por su experiencia corporal. Esa reflexión aparece ya en trabajos anteriores como ¡VACA! (2007), DANZAD MALDITOS (2015), ESCENAS DE CAZA (2017), DANCE TO DEATH (2017), LA INOPIA; COREOGRAFÍAS PARA UN BAILARÍN DE 120 KG (2018) o MOVER MONTAÑAS (2024).

Tengo la sensación de que SACRESIZE funciona como la culminación natural de toda esa trayectoria: una obra construida desde el amor, la vulnerabilidad y la necesidad de generar nuevos referentes dentro de la cultura contemporánea.

Alberto Velasco se ha convertido, además, en una de las figuras más reconocibles y respetadas de la escena española contemporánea. Su carrera abarca teatro, danza y audiovisual, siempre desde un enfoque multidisciplinar y con una fuerte implicación social.

Ha trabajado junto a creadores como Rakel Camacho en FUENTEOVEJUNA, Marta Pazos en ORLANDO, Lola Blasco en EL TEATRO DE LAS LOCAS, Carlota Ferrer en TIRESIAS o Chevi Muraday en JUANA y CENIZAS/EN EL DESIERTO, montaje galardonado con el Premio Max al Mejor Espectáculo de Danza en 2015.

Como director y creador, sus espectáculos han recorrido escenarios nacionales e internacionales con propuestas tan reconocidas como DANZAD MALDITOS, Premio MAX al Mejor Montaje Revelación; DANCE TO DEATH en el Festival Grec de Barcelona; ATRA BILIS, de Laila Ripoll; o SWEET DREAMS, distinguida con el Premio Godoff al Mejor Montaje en 2022.

Sus trabajos más recientes, LA JÁCARA DE LOS CUERPOS IMPOSIBLES y MOVER MONTAÑAS, han confirmado la consolidación de una voz artística propia, libre y profundamente comprometida con la diversidad corporal.

Además de su faceta escénica, Velasco ha desarrollado también una destacada carrera audiovisual. El gran público lo conoce especialmente por series como VIS A VIS, donde interpretó a Palacios, además de participar en títulos como AMAR ES PARA SIEMPRE, SEÑORAS DEL (H)AMPA, MADRES o BY ANA MILAN.

También ha escrito y dirigido los cortometrajes VOLCÁNICA y EL REY DE LAS FLORES, y publicó el libro POBRE, GORDO Y MARICÓN con la editorial Marli Brosgen, una obra que dialoga directamente con muchas de las reflexiones presentes en SACRESIZE.

Su trayectoria y compromiso social han sido reconocidos con premios como el Premio de Honor Festival CINHOMO 2024, el Premio Ocaña del Festival FANCINEQUEER 2023, el Premio Giordano Bruno de Teatro 2015 o el Premio Racimo de Oro de Danza 2012.

Después de conocer SACRESIZE, tengo claro que Alberto Velasco no solo presenta una pieza de danza. Lo que hace es abrir un espacio de celebración y resistencia para todos aquellos cuerpos que durante demasiado tiempo quedaron fuera del relato dominante de la belleza.



Emilio Tenorio - Foto: www.emiliotenorio.es
Respeta los derechos de autor

Envíaselo a un amigo