14.04.26
La programación de abril en Teatros del Canal, espacio escénico de referencia de la Comunidad de Madrid, continúa desplegando una oferta diversa que consolida su compromiso con la danza contemporánea y la danza-teatro. A través de propuestas nacionales e internacionales, el centro cultural madrileño propone un recorrido por distintos lenguajes del movimiento, desde estilos urbanos como el waacking hasta piezas de marcado carácter escénico y narrativo.
Tras la reciente participación de la compañía surcoreana Goblin Party con su espectáculo Once Upon a Time (Érase una vez), la programación avanza con tres nuevas propuestas que abordan la danza desde perspectivas estéticas y conceptuales muy distintas. La agenda de este mes reúne a creadores consolidados y voces emergentes que exploran el cuerpo como herramienta de expresión, memoria y conflicto.
Entre el 15 y el 18 de abril, la Sala Negra acoge STUCK, la primera creación coreográfica de la bailarina Mounia Nassangar, reconocida como una de las figuras pioneras del waacking, estilo nacido en la cultura club de Los Ángeles y caracterizado por su expresividad gestual y su conexión con la música disco. En esta pieza, Nassangar propone una investigación íntima sobre los límites del lenguaje verbal y la capacidad del cuerpo para comunicar aquello que las palabras no logran expresar.
Lejos de abordar de manera explícita la salud mental, STUCK se adentra en los estados emocionales y físicos que atraviesan las personas en situaciones de bloqueo. La coreógrafa parte de su propia experiencia para construir un relato donde el movimiento actúa como canal de liberación y toma de conciencia. “Quedar atrapada, tanto a nivel psicológico como físico, fue una experiencia confusa”, ha señalado Nassangar, quien subraya cómo el cuerpo termina “hablando” cuando la mente no puede hacerlo. La obra se presenta como un ejercicio de aceptación y reconocimiento de las múltiples capas que configuran la identidad.
Pocos días después, del 17 al 18 de abril, la Sala Roja Concha Velasco será el escenario de Le murmure des songes, de la Compagnie Accrorap, dirigida por el coreógrafo Kader Attou. En esta ocasión, la compañía francesa abre su universo creativo a todos los públicos, con especial atención a la infancia, mediante una propuesta que combina danza, música, ilustración y videoarte.
La pieza se articula como un viaje sensorial y poético a través de la memoria, explorando los recuerdos de la niñez, los olores evocadores y los objetos que permanecen en lo más profundo de la experiencia emocional. Sobre el escenario, cuatro intérpretes guían al espectador por un paisaje onírico habitado por figuras imaginarias y atmósferas cambiantes, donde lo real y lo fantástico se entrelazan. La obra no solo busca emocionar, sino también estimular la imaginación y recuperar la mirada curiosa propia de la infancia.
El cierre de la programación llegará los días 29 y 30 de abril con Las hijas de Bernarda, de la compañía valenciana TAIAT Dansa, dirigida por Inma García y Meritxell Barberá. Esta propuesta revisita el universo de Federico García Lorca desde una perspectiva contemporánea, centrando la atención en los cuerpos y las emociones de las cinco hijas de Bernarda Alba.
A través de la coreografía, la música en directo y elementos documentales, la pieza construye una lectura escénica que se aleja de la figura dominante de Bernarda para situar el foco en sus hijas. La matriarca aparece como una presencia casi invisible, mientras que el encierro, la tensión y los conflictos internos de las jóvenes se analizan como si se tratara de un experimento en un laboratorio. Esta aproximación ofrece una mirada crítica y casi clínica sobre la represión, el deseo y la feminidad en el contexto histórico planteado por Lorca, aportando nuevas capas de interpretación a un clásico del teatro español.
Con esta programación, Teatros del Canal reafirma su papel como espacio de encuentro para la creación contemporánea, apostando por propuestas que combinan tradición y experimentación, y que invitan al público a explorar nuevas formas de entender el movimiento y la escena. Abril, así, se convierte en un mes en el que la danza no solo se contempla, sino que también se piensa y se siente desde múltiples perspectivas.
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