08.04.26

-El coreógrafo y bailarín canario presenta un dúo que interpreta junto a Ignacio Fizona, en el que explora el poder del cuerpo en movimiento como símbolo de resistencia

-La pieza es un paso más en la trayectoria de Mascherin, caracterizada por su indagación coreográfica acerca de la inevitabilidad de la caída desde un punto de vista físico y emocional, individual y colectivo

-Richard Mascherin dirige su propia compañía y es uno de los protagonistas de la nueva generación de la danza contemporánea en España

"En escena, dos personajes extraños encarnan una contradicción: sostener lo que no puede sostenerse", explica el coreógrafo y bailarín canario Richard Mascherin sobre su último espectáculo, titulado Imperfecto imposible. "En un presente que se fragmenta y se desmorona, ¿cómo mantenerse en pie? ¿Cómo seguir amando cuando todo parece incierto? En la pieza el cuerpo habla antes que la palabra; lo prelingüístico emerge como impulso primitivo. El contacto y lo afectivo —entre la gravedad y el deseo— se convierten en resistencia y posibilidad de sanación. Atravesar la extorsión de uno mismo para encontrar una forma de calma en medio de la vorágine. Caer, volver, intentar de nuevo".

Este dúo, que Mascherin interpreta junto a Ignacio Fizona, podrá verse el próximo 18 de abril en La Mutant, como parte de la programación del festival Dansa València. La obra es un paso más en la trayectoria del artista, caracterizada por su indagación acerca de la inevitabilidad de la caída desde un punto de vista físico y emocional, individual y colectivo. Este eje traspasa todas sus creaciones, así como un lenguaje expresionista en el movimiento y cinematográfico en la ejecución. Sus piezas, además, manejan códigos de la ciencia ficción y exploran la rareza y el extrañamiento que se esconde en lo cotidiano.

Según el historiador del arte y comisario Roberto Majano, en Imperfecto imposible "Dos cuerpos se erigen y se desmoronan como estructuras inestables, ensayando una y otra vez la posibilidad de abandonarse. No para desaparecer, sino para habitar, aunque sea por un instante, una forma distinta de estar con el otro. Las elaboradas construcciones del dúo generan un contraste atemporal que evoca las torsiones de una escultura barroca en mármol, como si el tiempo quedara suspendido sobre el asfalto de una gran ciudad. La intensidad de la pieza nos empuja a metabolizar el placer y el deseo, nos invita a asumir la dificultad de sincronizar un final, entendiendo en la partida no solo una pérdida, sino también una forma posible de amar".

Richard Mascherin es director, coreógrafo y bailarín. Formado en danza, fotografía y cine, estas disciplinas atraviesan su trabajo coreográfico. Se graduó en Danza Contemporánea en el Real Conservatorio Profesional Mariemma de Madrid y es titulado en Dirección de Cine por la Escuela de Cine y Teatro Metrópolis, además de especialista de cine y televisión en la Escuela de dobles Ángel Plana. Ha trabajado como intérprete en compañías destacadas como Sharon Fridman y La Veronal.

Actualmente dirige su propia compañía. Entre sus trabajos destacan Caer, caer, caer, Vacío espiritual, He aquí un acto romántico y Abertura. Su cortometraje He aquí un cuerpo que cae, codirigido con el artista visual Sam Fuentes, se ha presentado en festivales y espacios de arte nacionales e internacionales. Sus creaciones se han exhibido y han recibido el apoyo de diversas instituciones culturales en España y Europa.





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