
02.04.26 Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid despliegan durante el mes de abril una cuidada programación centrada en la danza contemporánea y la danza-teatro, consolidando su compromiso con la diversidad de lenguajes escénicos. La propuesta reúne a compañías y creadores de distintos puntos del panorama internacional y nacional, ofreciendo al público una visión amplia y heterogénea del movimiento como forma de expresión artística.
En esta ocasión, el escenario madrileño acoge a la compañía surcoreana Goblin Party, a la bailarina y coreógrafa Mounia Nassangar —reconocida como una de las figuras pioneras del waacking—, a la Compagnie Accrorap y a la formación española TAIAT Dansa. Cada una de estas propuestas aporta una mirada singular que transita entre la tradición, la experimentación y la construcción de nuevas narrativas escénicas, evidenciando la vitalidad y evolución constante de la danza actual.
Del 10 al 12 de abril, la Sala Negra alberga *Once Upon A Time*, de Goblin Party. Esta pieza, pensada para un público familiar, se inspira en el folclore tradicional coreano para construir un universo escénico que combina poesía visual y energía vibrante. La obra propone una experiencia inmersiva en la que el movimiento, la música en directo y la imaginación dialogan de forma continua. Ambientada en un enigmático mercado de duendes que emerge únicamente al caer la noche, la pieza convierte objetos cotidianos en elementos cargados de valor simbólico. A través del uso de instrumentos tradicionales y una expresividad corporal muy marcada, el espectáculo invita al espectador a reflexionar sobre el intercambio más allá de lo material, adentrándose en territorios emocionales vinculados a la memoria, los sueños y los afectos.
La programación continúa del 15 al 18 de abril con *Stuck*, en la Sala Negra, primer trabajo coreográfico de Mounia Nassangar. En esta creación, la artista explora el poder del cuerpo para expresar aquello que las palabras no alcanzan a comunicar. Lejos de abordar la salud mental de manera explícita, la obra se construye como un recorrido íntimo por los diferentes estados emocionales que ha atravesado la propia coreógrafa. Nassangar plantea una reflexión sobre la sensación de bloqueo —tanto físico como psicológico— y cómo el cuerpo termina convirtiéndose en vehículo de expresión cuando el lenguaje verbal falla. La pieza, de carácter autobiográfico, ofrece una lectura honesta y contemporánea sobre la convivencia de múltiples estados internos, así como sobre la aceptación de los procesos personales.
Los días 17 y 18 de abril, la Sala Roja Concha Velasco acoge *Le murmure des songes*, de la Compagnie Accrorap, dirigida por el coreógrafo Kader Attou. En esta ocasión, el creador abre su universo artístico a todos los públicos, con especial sensibilidad hacia la infancia. La obra se presenta como una experiencia sensorial que combina danza, música, ilustración y videoarte, generando un espacio onírico en el que se entrelazan recuerdos, sensaciones y fragmentos de memoria. Cuatro intérpretes guían al espectador a través de un viaje poblado de imágenes evocadoras: olores de la infancia, objetos olvidados y paisajes emocionales que remiten a lo más íntimo. La propuesta destaca por su capacidad para estimular la imaginación y construir un lenguaje accesible sin renunciar a la profundidad poética.
El ciclo concluye los días 29 y 30 de abril con *Las hijas de Bernarda*, de TAIAT Dansa, también en la Sala Roja Concha Velasco. Las coreógrafas Inma García y Meritxell Barberá revisitan el universo de Federico García Lorca desde una perspectiva contemporánea, trasladando el drama de *La casa de Bernarda Alba* al lenguaje del movimiento. La propuesta se apoya en la coreografía, la música en vivo y elementos documentales para explorar la vida de las cinco hijas, situándolas en el centro del relato. La figura de Bernarda queda deliberadamente difuminada, casi invisible, permitiendo que el foco recaiga en las tensiones, el encierro y los conflictos internos de las protagonistas. La obra adopta un enfoque casi clínico, como si se tratara de un laboratorio de observación, ofreciendo una reflexión crítica sobre la feminidad, la represión y los códigos sociales de la época.
En conjunto, la programación de abril en Teatros del Canal se configura como un recorrido por distintas formas de entender la danza, donde conviven lo tradicional y lo contemporáneo, lo íntimo y lo colectivo. Una invitación, en definitiva, a descubrir nuevas maneras de habitar el cuerpo y el escenario.
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