| Suma Flamenca 2025: siete estrenos absolutos entre la raíz y la vanguardia |

27.10.25
Los siete estrenos absolutos que protagonizan la segunda semana de Suma Flamenca de la Comunidad de Madrid evidencian el propósito de esta 20ª edición del festival de arte jondo: mostrar la convivencia creativa entre la herencia del flamenco más puro y las nuevas formas de expresión contemporánea. Begoña Castro y Kelian Jiménez desde la danza; Gregorio Moya, Guadiana, María Toledo y Teresa Hernández en el cante; y Pino Losada en la guitarra, trazan un mapa donde tradición y modernidad confluyen con naturalidad y fuerza renovada.
Los espectáculos de estos siete artistas se integran en los 19 montajes programados del 21 al 26 de octubre, en una red de escenarios que abarca Madrid capital, San Lorenzo de El Escorial, La Cabrera y Rascafría, reforzando el carácter descentralizado del festival y su apuesta por acercar el flamenco a nuevos públicos.
Tres haikus para Lorca: el sueño poético de Begoña Castro
El primero de los estrenos, Tres haikus para Lorca (Teatros del Canal, 22 de octubre), nace del lazo profundo que une a la bailaora granadina Begoña Castro con la figura de Federico García Lorca, presencia constante en su vida y en su obra. Inspirada en la concisión y la intensidad del haiku japonés, la pieza se articula en tres movimientos —Crepúsculo (Tasogare), Vida (Inochi) y Presencia (Sonzaikan)— que entrelazan el flamenco y el butoh, la danza del silencio y la sombra. En esta propuesta, Castro aborda la muerte como tránsito, la belleza invisible y la fugacidad de la existencia, a través de una coreografía minimalista y profundamente simbólica.
Kelian Jiménez: un Chaplin gitano
Desde el lenguaje del baile, Kelian Jiménez revisita el universo del cine mudo en Gipsy dream. Todos somos Chaplin (Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte de La Cabrera, 25 de octubre). Inspirado en El gran dictador (1940), el icónico filme de Charles Chaplin, el bailaor madrileño convierte la figura del actor inglés en metáfora de la libertad creativa y en símbolo de resistencia del pueblo gitano. La pieza, que combina danza, pantomima y proyección audiovisual, reivindica la dignidad del artista frente a la adversidad, y traza un paralelismo entre el gesto cómico de Chaplin y la expresividad profunda del flamenco.
Teresa Hernández: la voz herida que se abre camino
En el terreno del cante, Teresa Hernández, nacida en La Línea de la Concepción (1992), estrena Romances de la voz herida (Teatros del Canal, 25 de octubre). La joven cantaora, que se encuentra en pleno proceso de grabación de su primer disco, se acompaña a sí misma a la guitarra —algo poco habitual en el cante jondo— junto al guitarrista El Peli y la percusionista australiana Nasrine Rahmani. Hernández ofrece un repertorio de creación propia, donde las letras se convierten en confesión y los sonidos en territorio de búsqueda. Su trabajo se mueve entre la introspección y la vanguardia, con un respeto absoluto por la raíz.
María Toledo: el alma del piano flamenco
El mismo día, en el Teatro de La Abadía, María Toledo regresa al festival con su propuesta Dos pianos y dos palmas, una exploración de la fusión entre el piano y el cante, instrumentos que en ella se funden como una sola voz. Fiel a su estilo, la artista toledana defiende un flamenco que dialoga con la innovación sin perder autenticidad. En este montaje, el toque del piano adquiere una dimensión rítmica inédita, acompañando los cantes con sutileza y fuerza, mientras Toledo despliega su timbre inconfundible y su personalidad escénica.
Gregorio Moya: el eco de Morente
El cantaor Gregorio Moya, reciente ganador de la Lámpara Minera de La Unión, presenta Morente siempre (Teatros del Canal, 26 de octubre), un homenaje a Enrique Morente, figura esencial del flamenco moderno. Más que una recreación, el espectáculo es una conversación con el legado del maestro granadino, a quien Moya evoca desde la emoción y la fidelidad a su espíritu libre. A través de tangos, granaínas y malagueñas, el joven cantaor revisita los caminos que Morente abrió para una generación que aprendió a entender el flamenco como arte de ruptura y continuidad.
Guadiana: la pureza de una vida en el cante
Antonio Suárez Salazar “Guadiana” estrena De plata las herraduras (Teatros del Canal, 23 de octubre), un recital íntimo que condensa toda una vida dedicada al flamenco. En este espectáculo, el cantaor extremeño recorre los palos que lo han definido, desde los jaleos hasta los tangos, recordando sus raíces en una familia legendaria: los Porrina. Cada tema es un viaje hacia la memoria y un tributo a su hermano, Ramón el Portugués, figura clave en su trayectoria. Guadiana canta con la emoción del tiempo vivido y la serenidad de quien conoce el peso del compás.
Pino Losada: la guitarra como territorio de encuentro
En el ámbito instrumental, el guitarrista Pino Losada propone en Confluencia (Teatros del Canal, 24 de octubre) un diálogo entre la tradición más ortodoxa y las nuevas corrientes del toque flamenco. Heredero de una de las sagas más emblemáticas del género, Losada se adentra en un repertorio que abarca desde los palos clásicos —soleá, seguiriya, bulería— hasta exploraciones armónicas contemporáneas. Con un lenguaje propio y una ejecución impecable, el músico construye una guitarra de tránsito: entre pasado y presente, entre raíz y abstracción sonora.
Otros escenarios del arte jondo
Más allá de los grandes estrenos, Suma Flamenca 2025 despliega una amplia programación que da cuenta de la diversidad del arte jondo actual. El pianista Andrés Barrios abre la semana con De Utrera a Chamberí (Teatros del Canal, 21 de octubre), un viaje musical que conecta las raíces andaluzas con influencias del jazz, la música clásica y las músicas del mundo.
Ese mismo día, El Pele lleva al Teatro de La Abadía su particular inmersión en los orígenes del flamenco, mientras David Palomar recuerda en Cien veces Perla (22 de octubre) el legado de La Perla de Cádiz en el centenario de su nacimiento.
El 23 de octubre, también en La Abadía, Jesús Méndez estrena Quiero cantArte, un recital que reivindica la pureza del cante tradicional, y David Carpio presenta Caminos Jondos, una reflexión musical sobre su propio recorrido artístico. En el Centro Cultural Paco Rabal, Esperanza Fernández propone con Corazones de agua (24 de octubre) un homenaje a los creadores y creadoras que han forjado la historia del flamenco.
El festival dedica un espacio especial a la escuela extremeña, pilar fundamental del arte jondo. En Vengo de mi Extremadura (Centro Cultural Paco Rabal, 25 de octubre), confluyen La Kaita, Alejandro Vega, los guitarristas Miguel y Juan Vargas y el percusionista Josué Porrina, en un tributo a los sonidos y figuras que marcaron la identidad musical de Extremadura.
Un día después, el cantaor Antonio Reyes se presenta en el mismo escenario con Vallecas de la Frontera, un recorrido por los cantes que lo han acompañado desde su Chiclana natal hasta su estrecha relación con el público madrileño.
En La Cabrera, el viernes 24, la bailaora Alba Heredia revive la mítica historia de María de la O, una de las joyas del repertorio flamenco, inmortalizada por Carmen Amaya. En su versión, Heredia convierte la pasión y el desgarro de la protagonista en un canto al amor que resiste a la tragedia.
El flamenco que habita en los márgenes
Fuera de la capital, Suma Flamenca amplía su presencia a escenarios de gran valor histórico y patrimonial. En el Teatro Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial, la bailaora Karime Amaya presenta Contrapunto (24 de octubre), una pieza que explora el diálogo entre cante, guitarra y baile, en una conversación artística marcada por la fuerza femenina y la herencia familiar de la mítica Carmen Amaya.
Un día después, el guitarrista Daniel Casares estrena El poder de lo sutil, un espectáculo inspirado en su hija, donde reivindica la belleza de los pequeños gestos y las emociones cotidianas que dan sentido a la vida y al arte.
Finalmente, en el Real Monasterio de El Paular de Rascafría (26 de octubre), el violonchelista José el Marqués, pionero en la incorporación del violonchelo al lenguaje flamenco, presenta Violonchelo flamenco, una suite en la que el instrumento clásico se convierte en voz jonda, desplegando un repertorio que oscila entre lo sacro y lo popular.
Siete estrenos, diecinueve espectáculos y una misma idea: el flamenco como territorio de creación y libertad, que desde Madrid late con la fuerza de veinte años de historia y el impulso de un arte que nunca deja de reinventarse.
NP
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