17.04.21

Antonio Ruiz Soler (1921-1996) es uno de los bailarines y coreógrafos que más han marcado la evolución de la danza española en el siglo XX. Para recordar a quien dirigió el Ballet Nacional de España entre 1980 y 1983, la compañía pública ha diseñado, con motivo del centenario de su nacimiento, un programa que reúne montajes fieles al original de piezas clave de su trayectoria, así como creaciones inspiradas en su estilo.

“Antonio renovó la forma de bailar y engrandeció aún más la danza española, además de ser el bailarín, coreógrafo y director más completo de la historia. Dominaba todas las disciplinas y creó montajes de folclore, danza estilizada, escuela bolera y flamenco maravillosos. Interpretó y coreografió películas tanto en España como en Hollywood. Era un genio y una de las figuras de la danza en España dotadas con un carisma especial. Antonio era único”, respalda el director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo.

El Ballet Nacional de España ha estrenado Centenario Antonio Ruiz Soler los pasados días 15 y 16 de abril en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Las coreografías de Antonio el Bailarín seleccionadas para el programa han sido Sonatas, Zapateado y Fantasía galaica. Las tres representan la cumbre de su talento dentro de tres estilos distintos: la escuela bolera, la estilización del flamenco y el folclore estilizado.

Aunque durante todas las direcciones se han representado coreografías de Antonio Ruiz Soler, siendo las más populares Eritaña, El sombrero de tres picos, Fantasía galaica y el Zapateado de Sarasate, Sonatas no había vuelto a los escenarios completa desde su estreno en el Teatro de la Zarzuela en 1982 y la posterior gira. “Me parecía que era una obra muy rica como para que siguiera en el baúl. Quería que estuviera en el programa del Centenario porque esta coreografía de escuela bolera refleja muy bien la influencia de la técnica de la danza clásica en el estilo de Antonio; tiene una estructura perfecta, como un ballet clásico”, argumenta Rubén Olmo.

“Tampoco podíamos dejar de incluir el Zapateado de Sarasate. Es el solo que quizás le dio más éxito a Antonio Ruiz Soler, así como a muchos intérpretes de danza española que después lo han podido interpretar. Era su sello”, continúa el director del Ballet Nacional de España. En el programa que se representará en Sevilla lo bailará Francisco Velasco, bailarín principal invitado.

El programa Centenario Antonio Ruiz Soler presenta además, bajo el título de Estampas flamencas, los palos flamencos que Antonio representó con frecuencia con su compañía a través de nuevas coreografías creadas por Rubén Olmo y Miguel Ángel Corbacho. “Hemos querido seguir el estilo y la estética de Antonio y del flamenco de los años 50 y 60 y, actualizando los pasos, presentar un Martinete, Zorongo, Taranto y Caracoles que lleven al espectador a recordar su figura”. Rubén Olmo destaca especialmente el Martinete, coreografiado por Miguel Ángel Corbacho. Antonio fue el primero que bailó este palo flamenco, reservado hasta entonces al cante, y se lo reservó para interpretarlo siempre él en el escenario. La pieza que estrena el Ballet Nacional de España, interpretada por 11 bailarines, pone el acento en la sobriedad del baile masculino en el flamenco tradicional.

Completa el repaso a la carrera artística de Antonio el solo Leyenda, coreografía creada por Carlos Vilán para la composición Asturias, de Isaac Albéniz, otra de las piezas imprescindibles de los espectáculos de Antonio Ruiz Soler. Carlos Vilán fue primer bailarín de la compañía de María Rosa cuando Antonio creó para ella en los años 90 la obra El Rocío, entre otras coreografías. El colaborador del maestro en los últimos años de su carrera concibió Leyenda en 2016 especialmente para Esther Jurado, bailarina principal invitada del Ballet Nacional de España, que lo incluye ahora en su repertorio.

Tampoco falta un guiño a la carrera de Antonio en el cine y a los años que vivió entre Nueva York y Hollywood junto a su pareja artística Rosario. Rubén Olmo recrea, junto a Miriam Mendoza, bailarina solista del Ballet Nacional de España, el paso a dos Vito de gracia que Rosario y Antonio interpretaron en la película Hollywood Canteen en 1944. El programa recuerda también así a la artista que le acompañó desde sus primeros pasos en la academia de Realito en Sevilla siendo un niño hasta que creó su compañía en 1953.

Fantasía galaica, basada en el folclore gallego, es la pieza coral que cierra el programa Centenario Antonio Ruiz Soler. “Es una de mis obras preferidas de Antonio, porque creo que es redonda. Todavía no se ha vuelto a crear una obra así”, concluye Rubén Olmo.

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, dirigida por Manuel Coves, ha interpretado las composiciones del Padre Soler, Ernesto Halffter, Isaac Albéniz y Pablo Sarasate que componen el programa, mientras que los músicos y cantaores flamencos del Ballet Nacional de España han acompañado en el escenario a los bailarines en Estampas flamencas. Además, participan como cantantes invitados la soprano Carmen Solís y el cantaor Juan José Amador ‘El Perre’.


Vestuario y escenografía

El montaje de estas obras que el Ballet Nacional de España estrena en Sevilla es fiel a las coreografías de Antonio. Las maestras repetidoras Maribel Gallardo y Cristina Visús han estudiado el archivo audiovisual del Ballet Nacional de España para acercarse en todo lo posible a la primera versión que montó Antonio.

La mayoría de las coreografías de este programa se ha surtido asimismo de los fondos de vestuario del Ballet Nacional de España. Se ha recuperado y adaptado el vestuario original utilizado en su estreno en los años 80 para la reposición de Sonatas y Fantasía galaica. El departamento de Regiduría de Vestuario ha buceado entre las anteriores producciones hasta hallar los trajes que remitieran a la estética vigente en las distintas etapas de la vida profesional de Antonio Ruiz Soler. Por ejemplo, las bailarinas de Caracoles responden a esa arquetípica imagen flamenca asociada al boom turístico de España: batas de cola de lunares, flores en el pelo, caracoles en la mejilla y mantones de colores. Mientras que el vestuario femenino de El vito se inspira en el que utilizaba Carmen Amaya, con chaquetilla corta y falda capa que recuerda a un capote de torero.

En el caso de Leyenda (Asturias), en cambio, López de Santos ha diseñado para Esther Jurado una bata de cola de encaje negro, que se asemeja a un traje de noche. Para Martinete, el mismo diseñador ha creado unas camisas con mangas de vuelo atadas a la cintura que copian la estética de Antonio al comienzo de su carrera en los años 30 y 40. Mientras que José Antonio Arroyo ha vestido a Rubén Olmo con una chaquetilla corta ajustada con carieles en las mangas para bailar Taranto.

En lo que respecta a la escenografía, el criterio general ha sido la reutilización de elementos y la reproducción audiovisual de los diseños utilizados originalmente por Antonio Ruiz Soler en sus montajes. Los arcos que representan el escenario palaciego en el que Antonio situó las Sonatas son un préstamo del Teatro Real. Corresponden a la escenografía diseñada por Daniel Bianco para la producción Las bodas de Fígaro. Mientras que el telón pintado con el escudo idealizado de los alabarderos se ha sustituido por una proyección creada por José Maldonado. El también bailaor y coreógrafo ha diseñado además otras piezas audiovisuales para Estampas flamencas con el palo flamenco de cada una como hilo conductor.

Proyecto pedagógico ‘BNE al cole’ en Sevilla

Previos al estreno en Sevilla de Centenario Antonio Ruiz Soler, el Ballet Nacional de España ha impartido tres talleres pedagógicos a niños dentro de su programa BNE al cole, puesto en marcha en centros escolares de Madrid y extendido desde 2020 a otras ciudades de España.

En esta ocasión, los talleres sobre danza española coordinados por la maestra repetidora Maribel Gallardo y Belén Moreno, responsable de las actividades pedagógicas, se han celebrado en asociaciones culturales y centros cívicos donde se han puesto en marcha proyectos culturales como herramientas para la reinserción social. Del domingo 11 al martes 13 de abril, grupos reducidos de niños de 8 a 12 años han asistido a esta actividad en el Centro San Miguel del Barrio del Castillo de Alcalá de Guadaira, la Fundación Alalá en el Polígono Sur de Sevilla, y el Centro Cívico Torreblanca Juan Antonio González Caraballo de Sevilla.

Los asistentes han recibido, además el folleto interactivo Antonio Ruiz Soler para jóvenes, el segundo número de la colección de publicaciones divulgativas #BNEnoscuenta que el Ballet Nacional de España puso en marcha en 2020. Esta publicación, editada con el apoyo de AC/E Acción Cultural Española y la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, pretende dar a conocer a las nuevas generaciones la vida y la trayectoria artística del bailarín y coreógrafo sevillano Antonio el Bailarín. A través de la aplicación para dispositivos móviles #BNEnoscuenta, puede acompañarse la lectura con vídeos de coreografías de Antonio Ruiz Soler y animaciones en 3D de realidad aumentada.

Acerca del Ballet Nacional de España

El Ballet Nacional de España (BNE) es la compañía pública referente de la danza española desde que se fundó en 1978 bajo el nombre de Ballet Nacional Español, con Antonio Gades como primer director. Forma parte de las unidades de producción del Instituto Nacional de la Artes Escénicas y de la Música (INAEM), perteneciente al Ministerio de Cultura y Deporte. La finalidad del BNE se centra en preservar, difundir y transmitir el rico patrimonio coreográfico español, recogiendo su pluralidad estilística y sus tradiciones, representadas por sus distintas formas: académica, estilizada, folclore, bolera y flamenco. Asimismo, trabaja para facilitar el acercamiento a nuevos públicos e impulsar su proyección nacional e internacional en un marco de plena autonomía artística y de creación.

Rubén Olmo, director del Ballet Nacional de España

Rubén Olmo, Premio Nacional de Danza 2015, se ha incorporado al Ballet Nacional de España en septiembre de 2019 con la intención de trabajar para la preservación, la difusión y la movilidad del repertorio tradicional de la Danza Española, incorporando además nuevas creaciones y abriendo las puertas a las vanguardias y la experimentación. Esta supone su segunda etapa en el BNE, compañía de la formó parte como bailarín entre 1998 y 2002.

Desde 2011 ejerció como director del Ballet Flamenco de Andalucía, institución dependiente de la Junta de Andalucía, con la que estrenó montajes propios como Llanto por Ignacio Sánchez Mejías o La muerte de un minotauro. Anteriormente, formó su propia compañía, para la que creó espectáculos como Érase una vez, Belmonte, Las tentaciones de Poe, Horas contigo, Naturalmente Flamenco y Diálogo de Navegante. También ha colaborado como coreógrafo o bailarín con figuras destacadas de la Danza Española como Aída Gómez, Antonio Najarro, Eva Yerbabuena, Antonio Canales, Rafael Amargo, Isabel Bayón, Rafaela Carrasco y Aída Gómez.






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