10.09.20

Fechas espectáculo:
17.09.20 - 19.09.20

La danza es una de las protagonistas del arranque de temporada de las Naves del Español en Matadero gracias al estreno en Madrid de Dosis de paraíso, la nueva creación del coreógrafo israelí afincado en España Sharon Fridman, que el 17 de septiembre inaugura la programación de la Sala Max Aub en Naves. Se trata de una pieza que aborda las relaciones del ser humano con las nuevas tecnologías y que interpretan los bailarines Melania Olcina y Arthur Bernard Bazin. La pieza estará en cartel tres únicos días, del 17 al 19 de septiembre.

Dosis de paraíso nace de la necesidad de tratar el amor y la relación entre dos personas en escena, estableciendo un diálogo con las nuevas tecnologías que permita encontrar nuevos espacios subjetivos, emocionales, internos, en los que poder sumergirse en la complejidad de esta materia.

La evolución de las relaciones humanas y sus posibilidades para lograr la armonía siguen siendo fuente de inspiración y territorio de exploración para la compañía Sharon Fridman. En este dúo de danza el espectador se asoma a la complejidad de una relación, con su inconsciencia y su lucidez, en la que una proyecta sobre la otra lo que no es, lo que necesita, lo que exige, lo que pierde, lo que duele… La otra es siempre reflejo, siempre pantalla de proyección. Se trata de un genial diálogo desarrollado entre dos bailarinas que se dan la mano, una pegada a la otra, mientras que, a lo largo de la mayor parte del camino, se mantienen en la misma posición sobre una pequeña superficie de un metro cuadrado.

Dosis de paraíso es una pieza de «contacto», aunque la obra marca nuevos límites para el género. Durante más de diez años, la compañía Sharon Fridman utiliza y explora el lenguaje del contacto para expresar la naturaleza de las relaciones humanas y sus vidas en el espacio. “Es a través del contacto como nos conocemos, es la vía por la que fluctúa la información de los estados anímicos de cada uno. El contacto, en la danza, no es solo físico, sino emocional, mental y energético”, explica el coreógrafo y director Sharon Fridman.

Sinopsis

Ellas se encontraron y se entregaron la una a la otra. Descubrieron el hábito de la turbulencia, la oportunidad del abrazo y el miedo a la soledad. Mantenerse en el paraíso no fue tarea fácil, mantenerse en el presente, sin la refracción del pasado ni la proyección del futuro.Todos nos buscamos, todos en el camino, bajo la luz incierta que nos percibe y que difumina los límites del tiempo, dirigidos hacia un horizonte sin memoria, hacia una soledad plena en la que el amor quizás se desvele en el latido del corazón.

Diseño de espacio e iluminación

La colaboración entre Sharon Fridman y el artista visual Ofer Smilansky, que comenzó en la producción del espectáculo All ways, es parte integral de este proyecto, que otorga especial protagonismo a nuevos universos visuales que permiten a intérpretes y espectadores abstraerse del propio espacio teatral para adentrarse en paisajes que simulan espacios emocionales, interiores donde se desarrolla la composición: el interior de un cuerpo, el corazón…

Desde el punto de vista técnico, se trata de un trabajo de video-proyección sobre humo y aire, sincronizados con la música a través de un sistema de ordenadores. En palabras del coreógrafo, “en Dosis de paraíso utilizamos cuatro proyectores con idea de generar espacios virtuales en tres dimensiones. Un territorio creado e iluminado por cuatro ojos que conforman un nuevo mundo donde cielo y tierra se trasponen, cuestionando el propio concepto de gravedad. Cuatro ojos móviles capaces de generar espacios y crear un tipo de luz cuya calidad permite abrir un nuevo diálogo con los cuerpos sobre el escenario”.

Para el diseño del espacio escénico se ha desarrollado una intensa investigación sobre cómo las nuevas tecnologías lumínicas y audiovisuales pueden contribuir a la creación de atmósferas emocionales y sugerir alteraciones en el transcurrir del tiempo. La dramaturgia de la luz se convierte en un enfoque fundamental a la hora de dibujar “paisajes anímicos”, “retazos de naturaleza humana”, “emociones que todos sentimos”, adquiriendo múltiples propiedades y desarrollando sus propias intenciones. La luz permite saltar de un espacio en el que habita una realidad existencial y cotidiana a un espacio simbólico, imaginario, en el que se revelan otros planos de lo real.

El espectáculo cuenta con diseño de espacio de Sharon Fridman y Ofer Smilansky con la colaboración de Oficina 4Play, música original de Idan Shimoni y Ofer Smilansky, vestuario de Mizo (by Inbal Ben Zaken) y diseño de sonido de Iñaki Ruiz Maeso.

Esta obra está sujeta a JOBO, Joven Bono Cultural, para jóvenes entre 16 y 26 años.

BAILARINES

Melania Olcina & Arthur Bernard Bazin

EQUIPO ARTÍSTICO

Dirección y coreografía
Sharon Fridman

Asistente de dramaturgia
Antonio Ramírez-Stabivo

Música original
Idan Shimoni& Ofer Smilansky

Diseño de espacio
Sharon Fridman &Ofer Smilansky, con la colaboración de Oficina 4Play

Diseño de vestuario
Mizo, by Inbal Ben Zaken

Diseño de sonido
Iñaki Ruiz Maeso



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